¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

El aprendizaje ha evolucionado en este mundo cambiante, ya no se trata únicamente de incorporar a los estudiantes ciertos contenidos, dejando de lado la autoconstrucción de sí mismo. Se debe considerar a los conocimientos como una realidad construida por el propio sujeto en el proceso mismo de aprenderla. Es un proceso adaptativo mediante el cual, construyendo el conocimiento de la realidad, del mundo, el estudiante se construye a sí mismo como ser humano, siempre reorganizando la propia estructura cognitiva desde donde continuará readaptándose indefinidamente a través de sus procesos de asimilación.
El aprendizaje no debe ser trivial, no se debe medir en base a una serie de preguntas que en muchas ocasiones son memorísticas y no nos indican el verdadero aprendizaje de los estudiantes. Cuantas veces nos encontramos con estudiantes que únicamente memorizan conceptos y aprueban exámenes satisfactoriamente y al momento de transferir esos conocimientos a las situaciones practicas y reales, no saben cómo resolverlos. La Reforma Integral de Educación Media Superior, propone cambiar esos paradigmas de la evaluación, ya que al dar un cambio en la forma de enseñanza-aprendizaje (en base a competencias), debemos dejar de evaluar contenidos memorísticos y evaluar competencias genéricas y específicas que estarán en base de los contenidos y transversalidad que existe entre las asignaturas.
Como ya vimos en el documento que revisamos esta sexta semana, el aprendizaje que implica, desde la perspectiva del aprendizaje significativo, relacionar los nuevos conocimientos, con los conocimiento previos, como dijo Ausebel, construyendo el conocimiento, para encontrar la funcionalidad para que permanezca en el individuo. Es aquí donde el aprendizaje debe transformar o modificar al individuo, viéndolo desde el punto de vista de su percepción con la realidad, ya que el conocimiento lo construye a parte de su interacción con la misma (realidad). El aprendizaje va más allá de simples preguntas, ya que éstas miden únicamente el aspecto superficial del mismo, lo que debe de interesarnos en el interior del mismo individuo, el cual es transformado profundamente por el mismo aprendizaje y es lo que lo lleva a la acción. Es por esto que no debemos considerar al aprendizaje como algo trivial, sino algo muy importante que es capaz de transformar a los individuos de diferente manera, ya que el aprendizaje es individual y diferente en cada ser humano. Al entrar en juego un proceso como lo es el aprendizaje y además el interés de cada persona por aprender, se convierte en algo complejo y trascendente.Con los cambios del siglo XXI es necesario que en el proceso de enseñanza-aprendizaje se incluyan las competencias necesarias para que los alumnos enfrenten las situaciones problemáticas con los conocimientos adquiridos y reorganizando sus propios esquemas de acción tomando en consideración otros requisitos para que sea significativo. El uso de competencias genéricas, disciplinares y profesionales en los contenidos de los diferentes currículos de las asignaturas nos permiten que los jóvenes comprendan que tienen que ser competentes. El aprendizaje no se puede observar y medir basándose en simples preguntas de los contenidos abordados en las diferentes asignaturas, para cuantificarlo sería necesario que esas preguntas estuvieran relacionadas con situaciones reales que les permitan analizar, resolver problemas, tomar decisiones, lograr objetivos, pero que sean de su interés y que lo motiven para dar lo mejor de sí en cada actividad que realicen. Aquí entra la creatividad de los docentes para generar aquellas estrategias de aprendizaje más adecuadas para que el conocimiento se pueda cuantificar no necesariamente con un número determinado en una escala de valores, sino que realmente se demuestre si el nivel de desempeño en la competencia es el adecuado o no. Como en todo proceso productivo debe existir la retroalimentación para mejorar las posibles deficiencias que hayan surgido en el desarrollo de las competencias hasta que se puedan lograr.
En este sentido, es claro el mensaje de Delors respecto de la importancia que a la par del aprender a conocer y hacer, tienen el aprender a convivir y a ser. "La educación a lo largo de la vida –afirma él- se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. Muy relevante a lo que comenta Martín Luther King: “Hemos aprendido a volar como las aves, hemos aprendido a nadar como los peces, pero no hemos aprendido a querernos como hermanos”.
El aprendizaje no debe ser trivial, no se debe medir en base a una serie de preguntas que en muchas ocasiones son memorísticas y no nos indican el verdadero aprendizaje de los estudiantes. Cuantas veces nos encontramos con estudiantes que únicamente memorizan conceptos y aprueban exámenes satisfactoriamente y al momento de transferir esos conocimientos a las situaciones practicas y reales, no saben cómo resolverlos. La Reforma Integral de Educación Media Superior, propone cambiar esos paradigmas de la evaluación, ya que al dar un cambio en la forma de enseñanza-aprendizaje (en base a competencias), debemos dejar de evaluar contenidos memorísticos y evaluar competencias genéricas y específicas que estarán en base de los contenidos y transversalidad que existe entre las asignaturas.
Como ya vimos en el documento que revisamos esta sexta semana, el aprendizaje que implica, desde la perspectiva del aprendizaje significativo, relacionar los nuevos conocimientos, con los conocimiento previos, como dijo Ausebel, construyendo el conocimiento, para encontrar la funcionalidad para que permanezca en el individuo. Es aquí donde el aprendizaje debe transformar o modificar al individuo, viéndolo desde el punto de vista de su percepción con la realidad, ya que el conocimiento lo construye a parte de su interacción con la misma (realidad). El aprendizaje va más allá de simples preguntas, ya que éstas miden únicamente el aspecto superficial del mismo, lo que debe de interesarnos en el interior del mismo individuo, el cual es transformado profundamente por el mismo aprendizaje y es lo que lo lleva a la acción. Es por esto que no debemos considerar al aprendizaje como algo trivial, sino algo muy importante que es capaz de transformar a los individuos de diferente manera, ya que el aprendizaje es individual y diferente en cada ser humano. Al entrar en juego un proceso como lo es el aprendizaje y además el interés de cada persona por aprender, se convierte en algo complejo y trascendente.Con los cambios del siglo XXI es necesario que en el proceso de enseñanza-aprendizaje se incluyan las competencias necesarias para que los alumnos enfrenten las situaciones problemáticas con los conocimientos adquiridos y reorganizando sus propios esquemas de acción tomando en consideración otros requisitos para que sea significativo. El uso de competencias genéricas, disciplinares y profesionales en los contenidos de los diferentes currículos de las asignaturas nos permiten que los jóvenes comprendan que tienen que ser competentes. El aprendizaje no se puede observar y medir basándose en simples preguntas de los contenidos abordados en las diferentes asignaturas, para cuantificarlo sería necesario que esas preguntas estuvieran relacionadas con situaciones reales que les permitan analizar, resolver problemas, tomar decisiones, lograr objetivos, pero que sean de su interés y que lo motiven para dar lo mejor de sí en cada actividad que realicen. Aquí entra la creatividad de los docentes para generar aquellas estrategias de aprendizaje más adecuadas para que el conocimiento se pueda cuantificar no necesariamente con un número determinado en una escala de valores, sino que realmente se demuestre si el nivel de desempeño en la competencia es el adecuado o no. Como en todo proceso productivo debe existir la retroalimentación para mejorar las posibles deficiencias que hayan surgido en el desarrollo de las competencias hasta que se puedan lograr.
En este sentido, es claro el mensaje de Delors respecto de la importancia que a la par del aprender a conocer y hacer, tienen el aprender a convivir y a ser. "La educación a lo largo de la vida –afirma él- se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser. Muy relevante a lo que comenta Martín Luther King: “Hemos aprendido a volar como las aves, hemos aprendido a nadar como los peces, pero no hemos aprendido a querernos como hermanos”.

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